¿Qué es la piedad, el bien, la justicia, etc.? Respondemos con otra pregunta. ¿La justicia es querida por los dioses (los hombres, el Estado, el parlamento, etc.) porque es justa; o porque los dioses (los hombres, el Estado, el parlamento, etc.) quieren la justicia es justa; es decir, establecen ellos qué e la justicia?

Dos ideas.

A) Debemos cuidar la salud espiritual de los jóvenes.

B) Nada le agradaba a Sócrates que no estuviera vinculado a la verdad

 


Buenos días:

En este humilde blog literario os invito a la lectura del libro :  “Sobre el silencio en la Postmodernidad“. PODÉIS VER UNA IMAGEN DEL  MANUSCRITO ORIGINAL. Al final se recogen unos poemas. Este es uno de ellos.

“Y luego dicen que el tiempo estaba quieto”.  Espero que os guste. Un fuerte abrazo.

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PortadaSOBREELSILENCIO

Les dejo el manuscrito original.

manuscritooriginalsobreelsilencio

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Una reflexión para quienes quieran embarcarse en la aventura de la filosofía.


Desde le salón de la fantasía.


2019-05-22 18.13.14


“La poesía, señor hidalgo, a mi parecer, es como una doncella tierna y de poca edad, y en todo extremo hermosa, a quien tienen cuidado de enriquecer, pulir y adornar otras muchas doncellas, que son todas las otras ciencias, y ella se ha de servir de todas, y todas se han de autorizar con ella; pero esta tal doncella no quiere ser manoseada, ni traída por las calles, ni publicada por las esquinas de las plazas ni por los rincones de los palacios. Ella es hecha de una alquimia de tal virtud, que quien la sabe tratar la volverá en oro purísimo de inestimable precio; hala de tener, el que la tuviere, a raya, no dejándola correr en torpes sátiras ni en desalmados sonetos; no ha de ser vendible en ninguna manera, si ya no fuere en poemas heroicos, en lamentables tragedias, o en comedias alegres y artificiosas; no se ha de dejar tratar de los truhanes, ni del ignorante vulgo, incapaz de conocer ni estimar los tesoros que en ella se encierran. Y no penséis, señor, que yo llamo aquí vulgo solamente a la gente plebeya y humilde; que todo aquel que no sabe, aunque sea señor y príncipe, puede y debe entrar en número de vulgo. Y así, el que con los requisitos que he dicho tratare y tuviere a la poesía, será famoso y estimado su nombre en todas las naciones políticas del mundo”,